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Tu ficha de Google vale más que tu web (al principio)
Es gratis, la gestionas tú y en muchos negocios locales trae más clientes que la propia página. Y la mayoría la tiene a medias.

Si tienes un negocio con clientes de tu zona y solo puedes dedicarle una tarde a tu presencia digital, dedícasela a la ficha de Google. No a la web. A la ficha.
Por qué
Cuando alguien busca en el móvil lo que tú haces «cerca de mí», lo primero que aparece no es una lista de webs: es un mapa con tres fichas. Nombre, valoración, horario, un botón para llamar y otro para ir.
Mucha de esa gente nunca llega a visitar ninguna web. Llama desde ahí, o mira las fotos, o pulsa «cómo llegar». La decisión se toma entera dentro de ese recuadro.
Lo que casi todo el mundo tiene mal
- La categoría principal. Es lo que más pesa para decidir cuándo apareces, y suele estar elegida a ojo. Un taller que se pone «taller mecánico» cuando la gente busca «cambio de aceite» está perdiendo búsquedas.
- Los horarios. Sobre todo los festivos. Un horario mal puesto es un cliente que se planta en tu puerta y se la encuentra cerrada. Eso no se perdona.
- Las fotos. Tres fotos borrosas de hace cuatro años. La gente mira las fotos antes de decidir.
- Los servicios. El apartado está vacío en la mayoría de fichas, y es donde puedes listar exactamente lo que haces.
- Las preguntas. Puedes publicar tú mismo las preguntas frecuentes con su respuesta. Casi nadie lo usa.
Las reseñas: lo que se puede y lo que no
Las reseñas pesan, y mucho. Pero hay una línea clara:
Se puede pedirle una reseña a un cliente real y contento. Ponerlo fácil, con un enlace directo. Responder a todas, también a las malas, sobre todo a las malas.
No se puede comprarlas, escribirlas tú, pedírselas a familiares que no han sido clientes ni ofrecer un descuento a cambio de una valoración positiva. Va contra las normas de Google y contra la normativa de competencia desleal y consumo, y cuando lo detectan pueden llevarse la ficha entera por delante.
Una reseña mala bien respondida vende más que diez buenas. Enseña que hay alguien detrás y que se hace cargo. Lo que hunde una ficha no es tener una crítica: es tener veinte sin contestar.
La ficha no sustituye a la web
Es el primer paso, no el único. La ficha la controla Google: decide qué muestra, puede cambiar el formato mañana y puede suspenderla sin previo aviso si algo le parece raro. Además, cabe lo que cabe: no puedes explicar tu proceso, ni enseñar quince trabajos, ni recoger datos.
El orden sensato es este: la ficha te hace aparecer, la web te hace elegir. Empieza por la ficha porque es gratis y rápida, pero no te quedes ahí.
Por dónde empezar hoy mismo
- Búscate en el móvil en modo incógnito y mira tu ficha como la ve un desconocido.
- Revisa categoría, horarios y festivos.
- Sube seis fotos decentes hechas con el móvil, con luz.
- Rellena servicios y publica tres preguntas frecuentes con su respuesta.
- Responde todas las reseñas pendientes.
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